viernes, 2 de diciembre de 2016

Secretos de vida y tumba

Nacemos para morir
Vivimos para sufrir
Y no sabemos encontrar,
la clave de nuestro andar

Vagamos cual vaganbundo,
dando tumbos,
viajando sin rumbo,
volviéndonos locos.

Nacemos para morir
Vivimos para sufrir
Y no sabemos hallar
la fórmula de la felicidad.

Caminamos y caminamos,
perdidos, errantes,
una y otra vez tropezamos,
pero nunca nos es bastante.

Nacemos para morir
Vivimos para sufrir
Y jamás podremos hallar
la clave de nuestra felicidad.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Las bolleras somos mundo a parte

Y la boller que diga que no, miente. Si algo he descubierto en este poco tiempo es que las lesbianas estamos, en su mayor parte, de psiquiátrico.
Una de las mayores trabas es quizá el pudor de reconocer que también podemos querer follar solo por follar. En esto los tíos lo hacen más fácil. Es algo así como "Follamos?" y tan campantes. Las mujeres somos mucho, muchísimo más complicadas. El sexo por el sexo no existe, todas estamos buscando amistad y lo que surja, nunca nada más.
Rara vez diremos claramente algo. Eso simplificaría las cosas y la gracia está en la complejidad, ¿no? Y además nos encuadraremos en tres grandes grupos: las que, cuando te responden a un simple "hola" es para hacerles la ola, porque nunca jamás de los jamases hablan a no ser que seas un pivón del quince. Las bollo-dramas, que siempre tienen problemas de todo tipo y no saben sobrellevarlos. Y las boller-folladoras, que buscan al amor de su vida follando todo lo que se menea.
Además, conocer a otra boller por chat es misión imposible. Hablarás mucho, cambiarás teléfono, pero siempre pasará algo por un lado o por otro cuando quieras tomar un triste café. Con el extra añadido de que, cuando consigas quedar, puede que no haya la más mínima conexión. Y vuelta otra vez a empezar....
El resumen es un conglomerado de lo más extraño en el que es difícil encontrar a alguien que sepa claramente lo que quiere, que no maree, que no tenga algún desequilibrio psicológico y que además sea accesible.
Y yo, que acabo de entrar en este mundo, aqui estoy, con cara de oh, my god, dónde coño me encuadro yo. Y buscando a quien me aguante, sin mucho éxito, la verdad.
Porque hasta ahora siempre me había reído cuando decían que las mujeres somos complicadas. ¿Nosotras?¿Complicadas? Jaaaajajaja. La verdad es que complicadas no, somos lo siguiente.
Y bueno, mejor voy al psiquiátrico que como me cierren me deja sin comer....

lunes, 14 de noviembre de 2016

Estupa

Amor y dolor entremezclado
Un quizás enrraizado en un no puedo
Un tal vez reformado en casi nunca
Un quiero que será jamás

Inestabilidad, pasión,
vida sin compasión;
un te amo que nunca existió
y ni siquiera existirá,
un hola que será por siempre adiós.

martes, 8 de noviembre de 2016

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida

Salir del armario a nivel mundial tiene sus consecuencias. Una de ellas, descubrir que la mayoría de la gente se lo imaginaba (y yo que me creía tan lista). Otra, las reacciones tan diversas que puede tener la gente.
Por ejemplo, ha habido gente que ha dicho que les despertaba “ternura” (mmm, po vale), mi antigua chupipandi, ese grupo de cuarentones/cincuentones que se pasaban los sábados criticando a quien podían y que me dieron la patada cuando dije que no podía soportar el gasto que generaba salir con ellos todos los sábados, hacen un silencio sepulcral nivel entierro de postín y me miran con unos ojos tal que asi 0_0 (seguro que les he amenizado unos cuantos sábados de críticas sin control, mejor para ellos, se habrán aburrido menos) y otros, como mi antigua profesora de religión del instituto (que ya es casualidad) abren unos ojos tal que así 0_0 y les falta echarme agua bendita, o exorcizarme, que para el caso es lo mismo.
Tal vez la consecuencia más importante ha sido conocer a otras bolleras como yo. Y descubrir que la teoría de que toda lesbiana está interconectada con otra lesbiana a través de tan solo tres personas (sale de una serie llamada Lword, que forma parte de la subcultura bolleril y si no la has visto no eres lesbiana, que lo sepáis) es bastante cierta. Tal vez porque Zaragoza en realidad es pequeña y somos pocas. O porque mis principales conexiones son... potentes. Y dejémoslo ahi.
El caso es que me ha sorprendido lo poco que me importa que la gente teorice, murmure o critique. Lo que me la suda el mundo en sí y lo bien que me lo estoy pasando ahora que no tengo que andar pensando cada cosa que digo.
Me falta bailar bien y quitarme los 10 kilos que me faltan, porque sí, este año estaba siendo el peor de mi vida hasta que, a saber por qué, decidí salir de la obesidad y del armario.Y aunque una cosa no tiene aparente relación con la otra, joder, qué bien está saliendo, a pesar de lo mal que lo he pasado (el amor, siempre el amor, ese que nos mata y nos da vida... En fin, mejor dejarlo que me subo por las ramas del pino, el abeto, y descubro un nuevo planeta asi, sin despeinarme).
Ah, y por supuesto, sacarme las malditas opos. Esas que llevan tantos años coleando por mis post.
Y puestos a pedir, una lotería, ganar al menos un premio literario y una novia guapa y que me quiera.
Puf... no pido nada, ¿eh?
En fin, que sigo viva y esas cosas. Y que a ver si escribo más y bla bla bla. Esa sí que es historia de siempre. Aunque últimamente tengo más ganas de escribir, que no más tiempo, pero bueno.
Un saludo y a ver si mi próximo post es un cuento de esos míos, o al menos, algo más interesante que mi vida.

miércoles, 27 de abril de 2016

Soledad

Tal vez uno de mis mayores miedos y una de las cosas que más había asumido a largo plazo: la soledad.
Es bastante sencillo. A mis casi 30 años no tengo (ni espero tener) pareja, ni visos de un futuro más allá de matarme a estudiar para aprobar unas endebles oposiciones.

La verdad es que siempre pensé que sería una vieja solitaria (si es que pasaba de los 30 años, ya que estaba convencida de que iba a morirme antes de cumplirlos y ahora, sorprendentemente, los veo más y más cerca cada vez) por la sencilla razón de que no espero tener hijos y me llevo casi 20 años con mis hermanos.

Pero olvidé la primera regla de la vida: darte por el culo en cuanto te descuidas.
La soledad ha llegado mucho antes de lo que esperaba. Y es duro darse cuenta del golpe que supone ser consciente de que importas tres cojones y medio no solo al mundo en sí (lógico y normal) sino a tus familiares más cercanos.

2016 está siendo un año de pérdidas y duras asunciones. Asunciones que cuesta mucho tragar. Pero no queda otra que abrir la garganta cual horizonte e intentar que pase todo rápido.

Ataques de ansiedad con unos ataques de ira tales que me peleo con farolas contra las que salgo claramente perdiendo. Manos y nudillos morados y gente pensando que me he liado a hostias con alguien que me caía mal. Medicaciones que me dejan medio grogui un rato y luego me recuerdan la increíble oscuridad en la que vivo, ese abismo tan, pero tan tan tan profundo que jamás tiene fin. El increíble deseo de querer saborear hasta la última gota de dolor y a la vez evadirme y no despertar, no saber, no mirar. Flotar eternamente en la negrura de un sueño en el que la placidez de la ignorancia y la apatía me acunan.

Soy una constante contradicción con una intuición sorprendete. Porque sí, a casi medio año se cumple lo que puse en mi primer post del año actual: 2016 va a ser, con toda probabilidad, uno de los peores años de mi vida.

lunes, 22 de febrero de 2016

Cosas bizarras (o más bien cómo he terminado en este fregao)

En realidad este iba a ser un post largo, de esos míos, contando la historia entera. Pero después de tenerla medio escrita me he dado cuenta de que tampoco quiero dar muchos detalles. ¿Para qué? Es mejor resumir.

Mi hermana es una persona muy sociable y es capaz de entablar conversación y amistad casi con cualquiera. Esto hace que no sepa elegir bien a quién le da y no le da pie y terminemos en situaciones... Extrañas. Por decirlo de algún modo.

Hace tiempo apareció una mujer que a mi no me cuadraba pero mi hermana decidió darle pie. En parte por esa mujer fue por lo que dejé de hablarme con mi anterior grupo de amigos, pero eso no lo provocó ella y es otra historia que tal vez cuente o tal vez no.

El caso es que esa mujer se lió con un amigo común y aqui empezaron los problemas. Mi hermana es una tía cuarentona que, no sé exactamente por qué, gusta mucho a los hombres. Casi todos se le acercan, incluso los de mi edad, para ligar con ella. Es algo que yo me tomo entre la resignación y la risa. Resignación porque no es bueno para mi autoestima que tíos de mi edad se lancen a por mi hermana y a mí me ignoren. Y risa porque en realidad sé que no tienen nada que hacer. Pero claro, esta nueva mujer no soy yo, y aunque supuestamente era muy amiga de mi hermana empezó a coger celos porque pensaba que se había liado en algún momento con el amigo común.

Esto derivó en una minibronca, en la que básicamente se limitó a llamarnos hipócritas e intentar enzarzarnos y otra maxibronca que ha ocurrido precisamente hoy. Y como es demasiado tarde y me apetece desahogarme, aqui estoy, medio contándola.

Ha aparecido buscando follón, se notaba. Y ha empezado a decir cosas intentando dar donde más duele bajo la excusa de que es lo que se dice de mi hermana y de mí. El caso es que si mi hermana no se lo hubiera tomado a pecho no habría pasado nada, pero mi hermana se ha picado. Y así es como, una vez más, me he visto arrastrada a una discusión en la que por mí misma no habría formado parte.

Lo gracioso del asunto es que cuando me he metido, se ha dedicado a mandarme callar, a mandarme a mi casa, a intentar que me peleara con mi hermana y, cuando ha visto que me reía en su cara, me ha soltado:
- Que sepas que de ti dicen que eres mongolica, travesti y bollera.

Me ha parecido tan ridículo, pero tan tan ridículo que me ha dado la risa floja. Si me quería insultar, lo único que me habría dolido sería lo de mongolica. Pero es que dudo que nadie diga eso de mí porque me suelen tener por lo contrario (para gran sorpresa mía, he de decir) pero es que aunque haya quien lo diga no es asunto mío.

Y en algún momento, y aunque no tenga mucho sentido, he decidido que si soy travesti no puedo ser bollera. Y que si soy bollera olé mi coño y si soy travesti olé mis cojones.

Lo de bollera no me lo tomo como un insulto. No creo que importe demasiado a quién meto en mi cama. La cosa cambiaría si me dedicara a ligar con cualquier tía que se cruzara en mi camino, pero me da bastante palo lanzarme y que la otra persona sea hetero, con lo cual no lo hago, y menos en mi barrio, donde se sabría en cuatro días. También está el hecho de que mi lesbianismo es algo que guardo celosamente de cara a la galería. No por nada en particular, sino basicamente porque me pondrían la etiqueta y no me gustaría ser la bollera de mi barrio. No sin un motivo (pareja) que me obligara a serlo para llevar una vida normal. Lo de travesti me da también bastante igual. He crecido aqui, la mayoría de la gente me conoce desde niña. Pero sé que mi forma de vestir y comportarme no es lo más femenino del mundo. Y no es algo que me tome como un insulto. Para gustos, colores.

El caso es que me he parado a pensar y me he dado cuenta de que, de cada 100 follones, 80 son por mi hermana, 15 por causas ajenas y 5 propios. Y muchas veces ni los propios los propicio yo. Simplemente me veo envuelta.

Qué le vamos a hacer. Todavía guardo la esperanza de que mi hermana me haga caso alguna vez. Y si no es así, seguiremos lidiando con lo que venga, que para eso estamos.

pd: también me ha dado la risa cuabndo me ha vuelto a amenazar (ya lo había hecho) con cortarme el cuello. Me pregunto si sabe hasta qué punto me la sudaría. Se nota mucho lo poco que me conoce.


viernes, 1 de enero de 2016

Adiós, 2015

Y aqui dejo un año lleno de mierda y comienzo uno nuevo con menos cargas. Me gustaría decir que espero este año nuevo con ansias, pero me da miedo lo que me pueda deparar. Ya se sabe eso de "si algo puede salir mal, saldrá peor" y en mi caso suele ocurrir con frecuencia.
En todo caso, feliz año nuevo a todos.