miércoles, 14 de marzo de 2012

Pasos en la medianoche


Alguien estaba cantando. Amortiguado, como si viniera desde un lugar muy lejano, una voz femenina me acunaba. Poco a poco fui subiendo a la superficie de mi conciencia. Notaba que la voz se acercaba y luchaba más  por salir. Entonces fue cuando sentí el dolor. Un estallido sordo en las sienes, los oídos y la garganta. Gruesos velos rojos que me incitaban a seguir en el estado de duermevela en el que me encontraba. Pero la voz seguía ahí, al fondo, dulce canto de sirena, y quería saber de dónde procedía.
Finalmente abrí los ojos. La negra y rizada cabellera de Rosana descansaba sobre mi pecho. Cantaba algo en un idioma que no entendía pero me daba igual. Con poder escucharla me bastaba.

- ¿Q-qué haces aquí? – Mi voz sonó tan débil y afónica que no la reconocí -¿No deberías estar en Madrid?
- Estamos en Madrid.
-¿Qué?
- ¿No recuerdas nada?
Hice un esfuerzo. Entre la negrura de mis recuerdos, comenzaron a imponerse algunos flashes.
- ¿Algo de tres personas en la puerta de  una habitación? ¿Tres personas hablando? Y tú los estabas escuchando, ¿verdad?
Me miró sin saber qué decir.
- Bueno, sí, eso ocurrió, pero… ¿No recuerdas nada más?
Cerré los ojos y me esforcé, tratando de profundizar más en mis recuerdos.
- Recuerdo que vinimos en autobús. Que cenamos en la zona de Chueca y fuimos de discotecas. También recuerdo una habitación, una con suelo de madera, y dos camas separadas, ¿es la que alquilamos?
- Sí
- Eso y que mirábamos mucho el suelo de madera. Y que había una mujer. Una mujer morena y cuarentona, ¿verdad?
- Sí
- Luego de ahí salto a otra habitación con una cama de matrimonio. Al trío de hombres hablando en la puerta. A ti un poco atrasada, escuchando. Y a mí en la cama. Y que hacía calor, mucho calor. Sentía que ardía por dentro.
- ¿Y no recuerdas nada más?
- No, ¿qué ha pasado?
- Nada importante. Pillaste una gripe y te empezó a subir la fiebre muy rápido. Llevas dos días delirando.
- ¿¡Qué!?
- Pues eso, que has pillado una gripe. Estaremos dos días más aquí, hasta que te repongas del todo, y nos iremos de vuelta a Zaragoza.
- ¡Venga ya! ¿Y lo de visitar el Prado? ¿Y lo de ver el Retiro?
- ¡Bah! Ya volveremos en otra ocasión y lo veremos. Ahora lo importante es que te repongas.
- ¿Y si vamos hoy? Ya me encuentro mucho mejor, ¡mira!
Intenté levantarme y un mareo me hizo caer sentada de nuevo sobre la cama.  Me sentía débil y hambrienta. Seguía sintiendo dolor pero me daba la impresión de que las olas rojas comenzaban a aflojar su intensidad. Miré interrogativamente a Rosana, sin saber bien qué hacer ni qué decir. Ella tampoco tenía pinta de saberlo.
-¿Te apetece algo de comer? – Me preguntó, supongo que porque fue lo primero que se le ocurrió para salir del paso
- La verdad es que tengo hambre. Y sed. –Y esto no era para salir del paso. Mi estómago parecía un león furioso a punto de auto-devorarme- ¿Tienes algo por ahí?
- Compré un brik de caldo, de esos que solo necesitan un calentón, ¿te apetece un tazón?
- ¿Y cómo vamos a calentarlo en una habitación de hotel?
- Es que no estamos en un hotel.
-¿Eh?
-Te vi tan mal que le pedí un favor a mi amigo Fran. Tuvimos suerte. Resultó sus padres se habían ido a celebrar sus bodas de plata a Mallorca, y no vuelven hasta dentro de tres días. Tenemos la casa solo para nosotras. Solo tenemos que limpiar lo que ensuciemos y no montar jaleo. Y en tu estado, dudo que montemos ningún jaleo…
-¡Alguna ventaja tenía que tener!- Respondí riendo –Entonces, ¿me traes un tazón de caldo calentito, por fa?- Le pedí, mirándola con ojos de cordero degollado.
- Ya voy, ya voy. Y no se te ocurra volver a intentar levantarte, ¿eh? A ver si te vas a caer
-Sí, pesada. No me moveré.

Rosana salió con el brik en la mano. Y en ese momento  caí en la cuenta de que no recordaba haber entrado por mí misma en esa casa. Que Rosana, por sí sola, no tenía fuerza suficiente para subirme. Y que no me había contado como había logrado meterme en esa cama. Además, si tenía tanta fiebre, ¿por qué no llamó al médico? Aquí pasaba algo raro. Y estaba dispuesta a averiguarlo.