miércoles, 26 de diciembre de 2012

Nochebuena y navidad

Si fuera una persona normal aqui pondría una imagen insufrible de un belén, tal vez esa que anda circulando con las figuritas del susodicho guardando cola en la puerta del inem, y me habría quedado tan ancha.

Pero como ya sabréis, yo no soy una persona muy normal que digamos.

Asi que, en lugar de la típica postal hortera, os deleitaré con mi última historieta. Que sí, que es obligaros a leer y no hay ganas, que menuda tía plasta. Pero qué le vamos a hacer. Soy así de tocahuevos rara.

El día 21 de diciembre noté que se me ponían las anginas del tamaño de los huevos de avestruz.

Y creí que habría pillado una infección de garganta.

Fiel a mi estilo, pasé tres pueblos, hice lo que tenía pensado hacer y pasé de eso de "guardar reposo", "estar tranquila", "ir al médico" y demás cosas que suelen recomendar a todo quisqui.

El día 22 empecé a toser y decidí que ya no era infección, sino resfriado. Y siguiendo fiel a mi estilo, pasé de ir al médico por un puñetero resfriado. Pero empecé a ponerme peor y tuve que empezar a tomar ibuprofenos si no quería ver a Stephen King reviviendo las escenas de sus libros por mi casa.

El día 23 me levanté medio muerta. La tos era ya fuerte y cavernosa, sonaba horrorosamente mal y me provocaba otros efectos que me voy a ahorrar.
Aun así, por la tarde creí sentirme mejor y salí por ahi un poco.

El 24.... El 24 el resfriado se transformó en una gripe que bajó con todo su esplendor. Por la mañana me quedé en un ko total y me levanté para comer y gracias.

Por la tarde, como tenía que salir quisiera que no, me pertreché con ibuprofenos y un paquete de pañuelos de "por si acaso" y me fui más feliz que el guerra.

Y por la noche.... Ayyy, por la noche. Papa Noel decidió que había sido mala y me regaló un estado de moquitera en todo su esplendor. La tos había dado paso a una ráfaga de estornudos tipo metralleta, difusión masiva de gérmenes y ganas de morirme de una vez, Rajoy, hazme el favó que soy una parásita en paro.

Gasté el paquete de pañuelos entero, medio servilletero y otro paquete de pañuelos más.

El caso es que hoy me levanté inusualmente bien en comparación a las noches que había pasado. Pero para mis sorpresa, todos esperaban que estuviera muerta o, al menos, en coma. Al parecer les di la misa del gallo de madrugada, eso sí,  en forma de tos bestial.

Y yo que esperaba haberles cantado al menos un kikirikí.

Asi que propongo un cambio: para mí, el villancico ahora es nochebuena de tos, navidad de moquita.

Saldo final a estas horas: cuatro paquetes y medio de pañuelos. Más de seis litros de agua diarios desde el día 22 hasta hoy.

Agujetas de toser, que ya es triste. Y un cansancio generalizado tan fuerte que me siento como si me hubiera pasado un trailer de camiones por encima.

Sí, sí, en cuanto escriba esto me meto en la cama, no me mandéis aun, que quiero dejar estas dos reflexiones que se me ocurrieron estos días:

1) Mi tos es un monstruo verde, amarillo y cabrón que se divierte haciéndome cosquillitas en la garganta.

Y

2) Si decides meterte virutas de jamón en la nariz y luego sorbes los mocos, ¿sabrán a jamón?

Hala, ahi lo dejo.

Y feliz navidad, jó jó jó.


2 comentarios:

  1. Eso te basa por bestia y tozuda...jajaja
    Si te hubieras tratado desde el primer día como los dioses mandan, no hubieras estado tan jodia niña...
    Seguro que la postal de mi blog te gusta...jajaja
    ¡Felices fiestas!
    Besos y salud

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  2. No me gustan los médicos, viene de familia.

    Muchos besos

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