jueves, 9 de mayo de 2013

Ensayo

Nacimos sin permiso ni opinión. Nos dieron una patada en el culo y nos pusieron a bailar, marionetas de un tablero que jamás desvelará todos sus cuadrantes.
Nos sacudimos el polvo de las manos del gateo y nos pusimos a caminar. Empezamos a ir cuesta arriba, siempre cuesta arriba, prometiéndonos un descenso que, en el fondo sabemos, solo llegará una vez.
Y así seguimos, con el añadido de unas cuentas zancadillas y patadas en el culo de regalo, preguntándonos dónde coño se habrá metido nuestro merecido descanso cuesta abajo.

2 comentarios:

  1. El descanso llegará a su debido o indebido tiempo, a mi ya me ha llegado :))
    Besos y salud

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  2. Mm, con el descanso me refiero a la muerte, realmente. Así que... creo que no te ha llegado -y que te espere muchos años-

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