lunes, 22 de febrero de 2016

Cosas bizarras (o más bien cómo he terminado en este fregao)

En realidad este iba a ser un post largo, de esos míos, contando la historia entera. Pero después de tenerla medio escrita me he dado cuenta de que tampoco quiero dar muchos detalles. ¿Para qué? Es mejor resumir.

Mi hermana es una persona muy sociable y es capaz de entablar conversación y amistad casi con cualquiera. Esto hace que no sepa elegir bien a quién le da y no le da pie y terminemos en situaciones... Extrañas. Por decirlo de algún modo.

Hace tiempo apareció una mujer que a mi no me cuadraba pero mi hermana decidió darle pie. En parte por esa mujer fue por lo que dejé de hablarme con mi anterior grupo de amigos, pero eso no lo provocó ella y es otra historia que tal vez cuente o tal vez no.

El caso es que esa mujer se lió con un amigo común y aqui empezaron los problemas. Mi hermana es una tía cuarentona que, no sé exactamente por qué, gusta mucho a los hombres. Casi todos se le acercan, incluso los de mi edad, para ligar con ella. Es algo que yo me tomo entre la resignación y la risa. Resignación porque no es bueno para mi autoestima que tíos de mi edad se lancen a por mi hermana y a mí me ignoren. Y risa porque en realidad sé que no tienen nada que hacer. Pero claro, esta nueva mujer no soy yo, y aunque supuestamente era muy amiga de mi hermana empezó a coger celos porque pensaba que se había liado en algún momento con el amigo común.

Esto derivó en una minibronca, en la que básicamente se limitó a llamarnos hipócritas e intentar enzarzarnos y otra maxibronca que ha ocurrido precisamente hoy. Y como es demasiado tarde y me apetece desahogarme, aqui estoy, medio contándola.

Ha aparecido buscando follón, se notaba. Y ha empezado a decir cosas intentando dar donde más duele bajo la excusa de que es lo que se dice de mi hermana y de mí. El caso es que si mi hermana no se lo hubiera tomado a pecho no habría pasado nada, pero mi hermana se ha picado. Y así es como, una vez más, me he visto arrastrada a una discusión en la que por mí misma no habría formado parte.

Lo gracioso del asunto es que cuando me he metido, se ha dedicado a mandarme callar, a mandarme a mi casa, a intentar que me peleara con mi hermana y, cuando ha visto que me reía en su cara, me ha soltado:
- Que sepas que de ti dicen que eres mongolica, travesti y bollera.

Me ha parecido tan ridículo, pero tan tan ridículo que me ha dado la risa floja. Si me quería insultar, lo único que me habría dolido sería lo de mongolica. Pero es que dudo que nadie diga eso de mí porque me suelen tener por lo contrario (para gran sorpresa mía, he de decir) pero es que aunque haya quien lo diga no es asunto mío.

Y en algún momento, y aunque no tenga mucho sentido, he decidido que si soy travesti no puedo ser bollera. Y que si soy bollera olé mi coño y si soy travesti olé mis cojones.

Lo de bollera no me lo tomo como un insulto. No creo que importe demasiado a quién meto en mi cama. La cosa cambiaría si me dedicara a ligar con cualquier tía que se cruzara en mi camino, pero me da bastante palo lanzarme y que la otra persona sea hetero, con lo cual no lo hago, y menos en mi barrio, donde se sabría en cuatro días. También está el hecho de que mi lesbianismo es algo que guardo celosamente de cara a la galería. No por nada en particular, sino basicamente porque me pondrían la etiqueta y no me gustaría ser la bollera de mi barrio. No sin un motivo (pareja) que me obligara a serlo para llevar una vida normal. Lo de travesti me da también bastante igual. He crecido aqui, la mayoría de la gente me conoce desde niña. Pero sé que mi forma de vestir y comportarme no es lo más femenino del mundo. Y no es algo que me tome como un insulto. Para gustos, colores.

El caso es que me he parado a pensar y me he dado cuenta de que, de cada 100 follones, 80 son por mi hermana, 15 por causas ajenas y 5 propios. Y muchas veces ni los propios los propicio yo. Simplemente me veo envuelta.

Qué le vamos a hacer. Todavía guardo la esperanza de que mi hermana me haga caso alguna vez. Y si no es así, seguiremos lidiando con lo que venga, que para eso estamos.

pd: también me ha dado la risa cuabndo me ha vuelto a amenazar (ya lo había hecho) con cortarme el cuello. Me pregunto si sabe hasta qué punto me la sudaría. Se nota mucho lo poco que me conoce.


2 comentarios:

  1. jajajaja Así se habla y así se dejan las cosas claritas como el agua de manantial!!!
    Yo creo que has hecho muy bien en desahogarte escribiendo, para algo tiene que servir el blog y sacarle la utilidad aunque sea solo de vez en cuando.
    Besos y salud

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    1. Nah, en realidad tendría que haberme ido y haberla dejado con la palabra en la boca, pero coincidió que iba calentita por otros temas.
      Espero que estés mejor después del susto de salud que tuviste.
      Besos, Genín.

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