miércoles, 23 de noviembre de 2016

Las bolleras somos mundo a parte

Y la boller que diga que no, miente. Si algo he descubierto en este poco tiempo es que las lesbianas estamos, en su mayor parte, de psiquiátrico.
Una de las mayores trabas es quizá el pudor de reconocer que también podemos querer follar solo por follar. En esto los tíos lo hacen más fácil. Es algo así como "Follamos?" y tan campantes. Las mujeres somos mucho, muchísimo más complicadas. El sexo por el sexo no existe, todas estamos buscando amistad y lo que surja, nunca nada más.
Rara vez diremos claramente algo. Eso simplificaría las cosas y la gracia está en la complejidad, ¿no? Y además nos encuadraremos en tres grandes grupos: las que, cuando te responden a un simple "hola" es para hacerles la ola, porque nunca jamás de los jamases hablan a no ser que seas un pivón del quince. Las bollo-dramas, que siempre tienen problemas de todo tipo y no saben sobrellevarlos. Y las boller-folladoras, que buscan al amor de su vida follando todo lo que se menea.
Además, conocer a otra boller por chat es misión imposible. Hablarás mucho, cambiarás teléfono, pero siempre pasará algo por un lado o por otro cuando quieras tomar un triste café. Con el extra añadido de que, cuando consigas quedar, puede que no haya la más mínima conexión. Y vuelta otra vez a empezar....
El resumen es un conglomerado de lo más extraño en el que es difícil encontrar a alguien que sepa claramente lo que quiere, que no maree, que no tenga algún desequilibrio psicológico y que además sea accesible.
Y yo, que acabo de entrar en este mundo, aqui estoy, con cara de oh, my god, dónde coño me encuadro yo. Y buscando a quien me aguante, sin mucho éxito, la verdad.
Porque hasta ahora siempre me había reído cuando decían que las mujeres somos complicadas. ¿Nosotras?¿Complicadas? Jaaaajajaja. La verdad es que complicadas no, somos lo siguiente.
Y bueno, mejor voy al psiquiátrico que como me cierren me deja sin comer....

lunes, 14 de noviembre de 2016

Estupa

Amor y dolor entremezclado
Un quizás enrraizado en un no puedo
Un tal vez reformado en casi nunca
Un quiero que será jamás

Inestabilidad, pasión,
vida sin compasión;
un te amo que nunca existió
y ni siquiera existirá,
un hola que será por siempre adiós.

martes, 8 de noviembre de 2016

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida

Salir del armario a nivel mundial tiene sus consecuencias. Una de ellas, descubrir que la mayoría de la gente se lo imaginaba (y yo que me creía tan lista). Otra, las reacciones tan diversas que puede tener la gente.
Por ejemplo, ha habido gente que ha dicho que les despertaba “ternura” (mmm, po vale), mi antigua chupipandi, ese grupo de cuarentones/cincuentones que se pasaban los sábados criticando a quien podían y que me dieron la patada cuando dije que no podía soportar el gasto que generaba salir con ellos todos los sábados, hacen un silencio sepulcral nivel entierro de postín y me miran con unos ojos tal que asi 0_0 (seguro que les he amenizado unos cuantos sábados de críticas sin control, mejor para ellos, se habrán aburrido menos) y otros, como mi antigua profesora de religión del instituto (que ya es casualidad) abren unos ojos tal que así 0_0 y les falta echarme agua bendita, o exorcizarme, que para el caso es lo mismo.
Tal vez la consecuencia más importante ha sido conocer a otras bolleras como yo. Y descubrir que la teoría de que toda lesbiana está interconectada con otra lesbiana a través de tan solo tres personas (sale de una serie llamada Lword, que forma parte de la subcultura bolleril y si no la has visto no eres lesbiana, que lo sepáis) es bastante cierta. Tal vez porque Zaragoza en realidad es pequeña y somos pocas. O porque mis principales conexiones son... potentes. Y dejémoslo ahi.
El caso es que me ha sorprendido lo poco que me importa que la gente teorice, murmure o critique. Lo que me la suda el mundo en sí y lo bien que me lo estoy pasando ahora que no tengo que andar pensando cada cosa que digo.
Me falta bailar bien y quitarme los 10 kilos que me faltan, porque sí, este año estaba siendo el peor de mi vida hasta que, a saber por qué, decidí salir de la obesidad y del armario.Y aunque una cosa no tiene aparente relación con la otra, joder, qué bien está saliendo, a pesar de lo mal que lo he pasado (el amor, siempre el amor, ese que nos mata y nos da vida... En fin, mejor dejarlo que me subo por las ramas del pino, el abeto, y descubro un nuevo planeta asi, sin despeinarme).
Ah, y por supuesto, sacarme las malditas opos. Esas que llevan tantos años coleando por mis post.
Y puestos a pedir, una lotería, ganar al menos un premio literario y una novia guapa y que me quiera.
Puf... no pido nada, ¿eh?
En fin, que sigo viva y esas cosas. Y que a ver si escribo más y bla bla bla. Esa sí que es historia de siempre. Aunque últimamente tengo más ganas de escribir, que no más tiempo, pero bueno.
Un saludo y a ver si mi próximo post es un cuento de esos míos, o al menos, algo más interesante que mi vida.