martes, 31 de enero de 2017

Volverse loca

Yo, que soy una tía lógica, fría a veces, que mira todo con un sarcasmo infinito envuelta entre mis sábanas de pena, dolor y culpa, que durante años creí conocer lo que es el amor en todas sus facetas y haber sufrido por éste mismo, que me veía con 40 años y los papeles con la teoría de la oposición, perdida en cualquier pueblo, caminando de interinidad en interinidad.

Yo, que siempre pensé que la gente que quería hacer todo corriendo estaba loca, que todo tiene sus pasos, sus momentos y medidas, yo, que tanto aconsejé a más de uno moderación, pensar bien, conocer bien... Yo, que tanto hablé, me tengo que tragar mis palabras a palo seco y sin bebida.

Y es que mi regalo de reyes de este año fue muy especial. Una chica. Una chica normal y corriente, extrañamente parecida a mí, que se parece hasta en las cosas más tontas y se complementa con mi persona de un modo que nadie jamás consiguió.
Una chica que, en el momento que la vi, me robó el corazón y consiguió que algo hiciera "clic". Como si mi cuerpo fuera una sucesión de poleas a las que les faltaba un engranaje para seguir funcionando.

Y yo, que siempre he sido lógica, que siempre he pensado todo mucho, me veo aqui, con la manta liada a la cabeza. Porque por desgracia esta chica no es de mi ciudad, sino de un pueblo cercano. Y con 30 años y sin experiencia laboral, he decidido tirar las oposiciones por la borda y buscar trabajo allí, porque sé que mi vida está allí, con ella.

No lo puedo explicar. Solo es algo que ha hecho "clic". Qué tonto, ¿verdad? Y aqui estoy, acojonada, pensando que sin experiencia no conseguiré trabajo, haciendo planes de futuro, pensando que si me llaman a trabajar me iré de hoy para mañana sin pensármelo dos veces. Porque es un amor tan profundo que no puedo expresarlo, un pálpito de que mi vida, mi destino, está allí. Con ella.

Y ahora, estoy acojonadísima, deseando, esperando que tras este golpe de suerte, el azar me siga sonriendo y consiga un trabajo allí. Donde está mi vida y mi corazón. Lamentándome de cada error pasado, de no tener una experiencia laboral, rezando sin ser creyente, esperando a través de segundos que me arañan el alma, sintiendo, sabiendo hasta en la fibra más profunda de mi ser que Zaragoza nunca ha sido ni será más mi verdadero hogar.

sábado, 7 de enero de 2017

Aunque con retraso....

Feliz año a todos. A pesar de los años y la inactividad que suelo tener, aqui sigue este superviviente de los vaivenes de mi vida. Y esperemos que por muchos años.

Espero que los reyes hayan sido con todos muy pero que muy generosos y que hayáis pasado unas buenas fiesta.
Un saludo, lectores.